Todo empieza con la desobediencia de Layo con respecto a la voluntad
divina. Yo considero que, más que desobediencia, podría ser producto de
su necedad y/o la necesidad de que alguien más continúe como rey de
Tebas en la familia.
Primero, desobedeciendo con su matrimonio. Segundo, teniendo un hijo.
Considero que, más allá de la desobediencia, un error muy grave fue el
hecho de querer saber su futuro, esa obstinación que tienen los personajes
de las tragedias griegas por acudir a un oráculo para así saber lo que les
viene. Sería todo muchísimo más fácil si no fuesen, en especial cuando su
hijo, Edipo, también acudió para saber su futuro. La voluntad divina en ese
momento (que Edipo matara a su padre y se casar con su madre)
tampoco hubiese tenido lugar, ya que Edipo se hubiese quedado con su
familia adoptiva para vivir feliz y en paz.
Considero que, al igual que la cultura japonesa, en varias tragedias griegas
lo más importante para el ser humano era ser honrado, justo, leal y honesto
y, si esto no es cumplido, los dioses (los cuales podrían llegar a ser menos
honrados que los mismos humanos) impondrían castigos terriblemente
crueles y horribles.
Clasifico no a la obra de exagerada, sino al estilo de vida y filosofía que
llevaban los personajes en él.
En conclusión, puedo decir que es una muy buena obra y me gustaría
mucho verla interpretada en una obra teatral, ya que los actores tendrían
un reto terriblemente grande para poder representar personajes que
demanden una gran concentración, pasión y, por sobre todas las cosas,
entrega.
POR: Mayel Nicté Ortiz Couoh
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